Los sueños, sueños son

viernes, octubre 17, 2014

Al fin nos íbamos a encontrar.
Yo llegaba con mi maleta por una recepción muy grande como de aeropuerto o de estación de tren.
Caminaba sin rumbo cuando te vi andando por allí, mirando el móvil o algo similar. Estabas diferente, más mayor y con el pelo largo y ladeado hacia un lado, pero no importaba.
Y me viste. Sonreíste cuando me acercaba con miedo, por si no eras tú.
Nos abrazamos.
Luego yo aparecía entrando en una urbanización cuyas calles tenían nombres de ciudades españolas como Barcelona, Zaragoza...
Te encontraba en una plazoleta.
Nos sentamos en un banco, yo sobre tus rodillas y nos volvemos a abrazar y te beso en la mejilla. Era bonito.
Nos vamos a tu casa.
A pesar de que tenías lavadora alguien que aparentemente venía conmigo te pregunta si puede usar la lavadora y le dices que no, que en la lavandería cuesta más barato. Pero yo sí puedo lavar mi ropa en tu lavadora.

No hubo cosquillas y hablábamos en español.
Por fin pude oler tu cuello y conocer tu olor.